El criminal se escondió en un bosque, donde continúa siendo buscado.

La cerveza estaba fría pero el ambiente muy caliente en la canchita Nanawa de la compañía Valle Pe, distrito de Borja (departamento de Guairá).

Carlos Alcides Vera Gómez, con amigos y vecinos, disfrutaba del tercer tiempo, posterior a un partido de piki vóley.

Todo transcurría normal en la madrugada de ayer, hasta que cerca de la 1:00 una vieja rencilla con uno de los vecinos encendió la rabia entre ellos.

Don Édgar Reinaldo Gómez Talavera, de 61 años, no se olvidaba que hacía algunas semanas el hombre de 37 golpeó a su hijo, David Manuel Gómez González (25).

“Ese fue el comienzo de esta historia de crimen”, afirmó en contacto con EXTRA el comisario Cristian Cáceres, jefe de Investigación de Delitos.

En medio de un tenso intercambio de insultos, Reinaldo arrojó su cerveza por el rostro de su vecino, por lo que este respondió con un empujón que lo mandó al piso.

Nervioso, don Reinaldo advirtió que eso no quedaría así. “Se levantó y le dijo ‘aháta aju ndéve (voy a ir a venir por vos)’. Se fue a su casa, agarró su escopeta y volvió en compañía de su hijo”, relató Cáceres.

Regresó a matarlo

“¡Carlos!”, gritó el hombre y su vecino le respondió desafiante. “¡Eju na ápe, la nde karia’ýrõ!” (vení pues acá si sos tan valiente), expresó Vera Gómez.

“Él no creyó que le iba a disparar, pensó que no se iba a atrever pero el señor se le acercó hasta él”, continuó el jefe policial.

Cuando ya estaba frente a su víctima, Reinaldo le aplicó un escopetazo. “Todo ocurrió en presencia de varias personas que estaban en el lugar”, detalló el uniformado.

Agonizante, la víctima quedó tendida al costado de la canchita. La bala atravesó su cuerpo. Cáceres mencionó que el perdigón se desintegró causando siete orificios de entrada y salida desde el hombro hasta el cuello. El tiro lo recibió por atrás.

El autor del ataque colocó el arma sobre su hombro para escapar del sitio junto con su hijo. Todavía con vida, la víctima fue auxiliada por sus familiares hasta el Hospital Espíritu Santo, de Villarrica, donde poco después se constató su deceso.

Autor prófugo

Una intensa búsqueda se desplegó durante todo el día de ayer a dos kilómetros a la redonda del lugar donde ocurrió el crimen, en una zona boscosa donde presumían estaban escondidos padre e hijo.

Alrededor de las 11:20 de ayer los uniformados lograron la detención de David Manuel Gómez González.

De su poder incautaron un arma de fuego calibre 38, que cargaba cinco balas. El autor continúa prófugo, expresó el comisario.

Cáceres mencionó que el perdigón se desintegró causando siete orificios de entrada y salida desde el hombro hasta el cuello. El tiro lo recibió por atrás. Fuente: EXTRA

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